Actualmente nuestro
sistema educativo nacional refleja indicadores de rendimiento por tipo y nivel
educativo en donde significativamente una pérdida de grados escolares aun es
niveles obligatorios, como en el caso de la educación básico. Según Ordorinka
(2012) refiere:
Una quinta parte de los inscritos en
Sistema Educativo Nacional no consigue concluir siquiera la educación básica.
Los factores de déficit escolar (insuficiente eficiencia terminal, alto grado
de reprobación y abandono) son aún más agudos en los niveles subsecuentes, es
decir en el bachillerato y en la educación superior (pp. 200)
Por tanto, los niveles
escolares muestran en general, la persistencia de brechas asociadas a la
condición socioeconómica prevaleciente en las distintas regiones del territorio
nacional.
Sin embargo, las diferencias observadas entre los niveles de
educación básica (preescolar, primaria y secundaria) y los de educación
posbásica (media superior y superior) muestran un desempeño claramente
diferenciado entre niveles. A partir de la educación secundaria, pero con
claridad en los niveles de enseñanza media superior y superior se manifiesta
una relación entre la condición socioeconómica de los estados y las capacidades
de atención a la demanda educativa.
Según datos de la
Secretaría de Educación Pública (SEP), la tbc por nivel alcanzó, en el ciclo
2011-2012, los siguientes valores relativos: 83.0% en preescolar, 102.8% en
primaria, 96.8% en secundaria, 69.3% en media superior y 32.8% en la educación
superior.

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