¿Sabías que existe una relación estrecha entre los resultados que obtienen los alumnos en pruebas estandarizadas y las condiciones del entorno socioeconómico de la escuela?
Pese a que es un video
del 2016 sigue reflejando la realidad actual al 2020, que sin duda impacta
puesto que tradicionalmente, la evaluación ha ocupado un lugar destacado en el
quehacer educativo, como un instrumento para verificar el logro académico de
los estudiantes, para retroalimentar su aprendizaje y para certificar los
conocimientos adquiridos (Popham, 2002).
Por ello, todos los
docentes evalúan a sus alumnos, práctica que es fundamental en los procesos de
enseñanza-aprendizaje (Anderson, 2018). Sin embargo, lo novedoso en la
actualidad es que hacemos referencia a diversas cosas cuando se habla de evaluación.
Por ejemplo, la evaluación de alumnos, de la práctica docente, del currículum,
de las instituciones o del sistema educativo en su conjunto. Es decir, la
evaluación educativa ha ampliado considerablemente sus fronteras, por lo que no
se limita al desempeño académico de los estudiantes, ni a las evaluaciones que
realizan los profesores en su práctica pedagógica cotidiana (Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO], 2018;
Tiana, 1996).
A pesar de que la gran mayoría
de los estados de la República, y también en el promedio nacional, se reportan
tasas de cobertura bruta cercanas y aun superiores a 100%, hay evidencia de que
no todos los alumnos en los rangos de edad correspondiente consiguen culminar
la educación básica obligatoria.
La
educación en México es como una gran pirámide donde solo llegan unos pocos a la
cima.
REFERENCIA
Backhoff,
E. Eduardo (2018). Evaluación Estandarizada del lorgo educativo contribuciones y
retos. [Revista online]. Disponible en: https://www.revista.unam.mx/2018v19n6/evaluacion-estandarizada-del-logro-educativo-contribuciones-y-retos/
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